Hay poco conocimiento sobre cereales y mucha información contradictoria. ¿Y si estas faltan, como puede un consumidor ser consciente a la hora de comprar y en el acto de comer?
Conocer los alimentos y lo que comemos es una responsabilidad hacia nosotros, nuestros hijos y el planeta.
Así empieza el libro de Monia Caramma, una de las referentes sobre este tema a nivel Mundial, ha escrito un libro y ha dedicado toda su vida a la búsqueda de la verdad sobre trigo antiguo/moderno y cereales. A raíz de su enfermedad (Enfermedad de Crohn) ha empezado sus investigaciones y ha logrado sanarse. Sus publicaciones sobre el tema han sido incluidas tanto en el Journal of Food and Nutritional Disorders como en revistas especializadas.
También se actualiza constantemente para combatir la desinformación y la información engañosa sobre los alimentos.
Hace años el trigo ha sido sometido a modificaciones, lo hicieron para aumentar los rendimientos con igual número de hectáreas cultivadas y difundir variedades resistentes a plagas y sequías, lástima que todo haya generado monopolio y creación de un estrecho vínculo entre semilla y plaguicida: los cultivares modernos, incapaces de adaptarse al medio ambiente, requerían agua y, en particular, suelos nitrogenados para desarrollarse y madurar tal como fueron diseñados. Y así empezó el utilizo del glifosato y las enfermedades modernas.
A raíz de esto y de una más conciencia sobre este tema han nacido harinas de trigo antiguo, pan y pastas comerciales que son engañosas y solo representan otra forma de ganar dinero y hacer marketing.
A la luz de todo esto, ¿que comemos? Seguramente hay que tener cuidado con productos no ecológicos, que contienen pesticidas, como el glifosato, que daña nuestro intestino, microbiota y causa aumento de la permeabilidad intestinal (origen de muchas de las enfermedades del cuerpo). Aunque la falta de nutrientes, verduras, fruta y biodiversidad en nuestro plato es la mayor responsable de la salud de nuestro intestino, así que lo mejor es comer cereales no modificados, sin pesticidas como:
El sorgo, el teff, la quinoa, el amaranto, el arroz, avena, trigo sarraceno, mijo. Cuidado con el maíz porque si tu ya tienes una inflamación, el maíz puede no ayudarte a bajarla. Intentando variar y no incluir siempre el mismo.
Y añadir que, no existen alimentos malos, solo existen alimentos que nutren nuestro cuerpo, no podemos siempre comer lo mismo (esto si que nos hace enfermar, solo estamos alimentado una pequeña parte de nuestro microbioma), y nuestro cuerpo es perfecto, así que, si comemos algo que daña nuestras células, estas pueden sanarse. Lo que no podemos hacer es hacerlo todo el día y todos los días, lo que hacen la mayoría de las personas (pan de la gasolinera o supermercado todos los días). Cuida todos tus habitantes, eres su Dios. Eliges y comes con conciencia.
Marianna Di Pasca
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